jueves 13 de septiembre de 2007

Aquel

Observa Aquel, cuadro de proporciones inmensas, mar de emociones congeladas tan intensas y a la vez tan sublimes, cualquiera puede perderse y ahogarse en placer. Aquel se estremece, sin darse cuenta. Lo observa, se ahoga, y sin embargo sigue caminando. Y Aquel camina en lo que sería un laberinto…si existiera salida.

Se mete la mano en la bolsa izquierda, no halla más que pelusa agradable al roce con sus dedos delgados, agradable, pero inservible. La mete en la derecha, ahí halla, y en un puño saca lo que buscaba. Cuenta, una por una, hasta obtener la cantidad casi exacta. Para Aquel que está ciego, lo único que puede saborear es lo que sea que alcanza a ver. Para Aquel que está mudo, lo único que pueda tocar es lo que sea que al ser tocado por todos, queda tan manoseado y sucio que puede tocarlo también él.

Parece un monstruo, es enorme, es grande, y tiene una cara capaz de enamorar a Aquel que se deja. Aquel enamorado, le da lo que encontró en la derecha. El que parece monstruo lo recibe, sediento, jadeante, se estremece al recibirlo, gime de placer. Se lo traga entero, una por una, haciendo ruidos que excita a Aquel, una por una.

De su boca escupió sangre, la más roja y fresca que nadie jamás haya probado o siquiera visto o siquiera olfateado o siquiera tocado. Esto es nuevo, y el universo, queriendo morirse, jamás había presenciado cosa semejante. Aquel se agachó y bebió sediento. Mientras bebía, el líquido rojo escurría por sus labios, rodeaba su cuello, empapaba su pecho, mojaba su tronco hasta llegar a las rodillas y crear poco a poco un gran charco en el que su sombra, de tan desesperada, quería salir corriendo. Bebía sin saciarse, bebía sin pensar, bebía y bebía, y sentía vértigo de estar tan cerca del abismo. Aunque todo fuera una simple ilusión, pues jamás había salido de aquel lugar.

Se acabó el chorro, y Aquel se quedo tirado en el suelo en medio de un rojo tan intenso y de una forma tan peculiar que parecía un sello de esos que usan cera ardiente y un grabado en metal.

Y el que parece monstruo y Aquel que es el verdadero monstruo empezaron a reír sin parar. Sus carcajadas se escuchaban por todo el laberinto, el cuál, había crecido un poco más.
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Pues ahí está mi crítica al "capitalismo voraz" argrgrg!
Porque lo que se debe combatir, se debe combatir de toda smaneras posibles.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

esta interesante tu critica, muy creativa ademas

diego the champ

Anónimo dijo...

Me gusto mucho tu critica. La idea y forma en que usas las palabras para dar a entender algo es muy interesante y unica, ademas de que uno se da cuenta muy facilmente, no es dificil de entender pero tampoco es algo obvio y redundante. Estoy de acuerdo contigo, sin embargo no estoy encontra ni a favor del capitalismo, es un estilo de vida que ya se ha ido asentando con el paso del tiempo, y hay que acostumbrarse, ya que casi todo gira alrededor de el.

Anónimo dijo...

Que tal hermano. Pues, como siempre, dices lo piensas, y llegamos a pensar varios, con palabras tan claras pero significado no tan obvio, sólo para aquellos q entienden. Como bien decía el otro hermano, que puedo no conocer pero todos somos hermanos, es un sistema que ya esta arraigado en el corazón de la sociedad, pero de algo estoy seguro: algún día caerá como el antiguo sistema de la Edad Media o como las magníficas culturas helénicas y latinas. Todo lo grandioso, sea "bueno" o "malo", llega a su fin, pero es nuestra tarea cuidar que eso se mantenga el mayor tiempo posible. La verdad no pretendo dar gala de algo que no soy, un artista o poeta, sólo digo lo que pienso como creo conveniente, y me alegra que sigas con tus ideales tan claros y que seas capaz de demostrarlos en este escrito.
Con el deseo de no haberte aburrido en esta crítica, te cuidas hermano, que aunque eres un corrupto de primera ( :P ) sigues siendo mi hermano